El “Bomba” Contrera pasó por el “Show del caos” en Córdoba


El “Bomba” Contrera lanza una carcajada en tono de sapucay ante la humorada de Víctor Quinteros, y el resto de los humoristas que se reunieron para celebrar el comienzo de la nueva temporada de Show del caos aportan un coro de risas desencajado a cada ocurrencia. Alguien podría preguntarse qué pasa cuando una decena de profesionales del humor se juntan a cenar, de qué hablan. Y la respuesta es tan simple como llamativa: la cena es un ida y vuelta imparable de chistes y risas.
Además de los mencionados están también “el Mudo” Esperanza, el “Chule” Reynoso, “Chuño” Cáceres, Marcos Ontivero, Andrés López, “Bomba” Contreras, Modesto y Jorge Tisera, todos para dar el puntapié inicial a la nueva temporada del programa que conduce Joel Rossi, que va los sábados a la medianoche por Canal Doce.
“Estamos presentando el lanzamiento del nuevo año, que es a mediados de abril. La idea es que Show del caos sea esto mismo que pasa acá, y más grande aún. Un espacio para el humor de Córdoba al que le podamos anexar, con cuestiones de producción, más secciones que le den espacio a otros artistas que no tengan que ver directamente con el humor. Es convertirnos en ese espacio donde todos quieran estar. Va por ahí el desafío”, explica Rossi.
En sus inicios, Show del caos fue un programa de humor delirante, casi adolescente, pero en su última temporada se orientó hacia un humor más popular.
“Justo estuvimos analizando eso mismo, arrancamos siendo un programa para adolescentes y hoy somos un programa para gente grande. El desafío este año es encontrar el mix entre lo que fuimos alguna vez y el año pasado. La idea es incorporar humoristas jóvenes y sumar ideas que estén más relacionadas con las cosas que nos pasan sin perder lo que el año pasado nos dio tan buenos resultados, y rescatando lo que al principio nos funcionó también”, dice Joel.
En esa maduración del formato, el exboxeador Fabio “la Mole” Moli se convirtió en una pieza clave, transformándose en un partener eficaz del conductor. “Tuve varias etapas en la relación con él. En la primera le tenía terror, literalmente le tenía miedo. Luego vino una etapa de crisis en la que tuvimos una fea discusión en una grabación, y hasta tambaleó la continuidad de él. Y después de esa crisis tuvimos una charla en la que nos acercamos humanamente y construimos una relación fuera de la tevé. De hecho, hasta salimos a andar en bici tres veces a la semana a las 8 de la mañana. Entonces, la química que hoy empieza afuera me permitió tomarme licencias que antes no me tomaba, desafiarlo a él y sacarle cosas que antes, por respeto y temor, en ese orden, no me animaba a preguntarle. Es una persona híper inteligente y profesional, en la que me puedo apoyar. Y que me salva muchas veces”.

Tiene de todo
–¿Cuál creés que es el lugar que hay para el humor cordobés en tevé?
–Es algo que hasta conversé mucho con el jefe de producción de Canal Doce, la tevé necesita esto. La vuelta de Polémica en el bar, el éxito de Sin Codificar, Marcelo Tinelli recuperando cosas del humor son ejemplos claros. Y creo que Córdoba tiene todo para hacer humor. Es difícil hacer reír en Córdoba. Es medio redundante, pero yo me siento muy identificado con este humor y por eso elegí alejarme de lo que no tiene que ver con el humor. En la radio misma, ahora estoy en Pulxo, ya no hago lo que hacía en Rock & Pop. Si bien fue un proceso de maduración personal, no me puedo despegar el humor y lo necesito.
–Hablando de alejarse de formatos, el año pasado te fuiste de “Insensatos”, un producto que vos llevaste a la tele. ¿Fue parte de esto? ¿Cómo lo ves hoy al programa?
–Confieso que desde que me fui no lo volví a ver, lo mismo me pasó en radio. No por una cuestión de rencor, de hecho estamos cerca de cerrar un proyecto para las medianoches del Doce con producción ejecutiva de Hd, productora de Insensatos. Pero fue un formato al que no le terminé de encontrar la vuelta. Por momentos me sentí cómodo, por momentos tuvimos cierta trascendencia nacional, como con el caso Luis Ventura, pero me comió el personaje. No logré entender la química ficcionada, y mis peleas terminaban siendo reales. Y elegí alejarme porque empezó a traerme problemas, personales y con personajes de Buenos Aires.
–¿Te asustó la dimensión que cobró lo de Ventura, cuando revelaron que tenía un hijo con la exvedette Fabiana Liuzzi?
–No, eso me apasionó y me gustó. Me asustó cuando nos peleamos con Jorge Rial. Él se enojó mucho cuando hicimos un informe con la que era su mujer, la Niña Loly. Un día me sonó el celular y era Rial, tuve una charla de 20 minutos y él sin amenazarme ni nada me cuestionó por qué habíamos hecho eso sin argumentos. Yo le pedí tomar un café, y antes de que eso sucediera pasaron cosas en el programa que se fueron de mi control, porque yo no puedo manejar a los panelistas. Ahí sentí que al programa le faltaba profesionalismo para tratar ciertos temas, y eso me traía problemas. Por mi carrera, di un paso al costado. No volvería a hacer un programa de esas características.

–Otro proyecto tuyo es “Baila Córdoba”. ¿Qué balance hacés del primer año?
–Nos gustó mucho, pero tenemos un montón de cosas por corregir. Desarrollamos muy bien el certamen de baile, nos costó encontrarle la vuelta a la parte reality, construir personajes… El balance es bueno, pero ahora tenemos que hacerlo más televisivo de lo que fue. La apuesta está ahí, con la búsqueda de un jurado que prestigie el certamen y que responda también al servicio de lo televisivo.

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