Feminicidio en Santa Fe: “La historia de Gisela es un relato de múltiples opresiones”


El Programa de Género, Sociedad y Universidad, de la Universidad Nacional del Litoral reflexionó sobre el asesinato de Gisela Bustamente, de 29 años de edad.

 

Desde el Programa de Género, Sociedad y Universidad, de la Universidad Nacional del Litoral expresamos nuestro repudio ante el reciente feminicidio de Gisela Beatriz Bustamante de 29 años de edad, cuyo cuerpo fuera encontrando sin vida y con signos de abuso sexual en la ex Estación Mitre de la Ciudad de Santa Fe.

Esta muerte es la expresión máxima de la violencia de género que se despliega hacia las mujeres; y que da cuenta aún de la fragilidad y de la superficialidad del contrato normativo que reconoce el “derecho a una vida libre de violencias”. El cual constantemente se ve vulnerado y amenazado por un sistema de estatus jerárquico regido por el género; actualmente persistente y que atenta contra la autonomía, contra la libertad e incluso contra la vida de quienes somos portadores de signos “femeninos”.

La historia de Gisela es un relato de múltiples discriminaciones y opresiones que se superponen habilitando el más violento y patriarcal de los finales. A Gisela seguramente la asesinaron por ser mujer, por ser pobre, por habitar el espacio público.

Desde el Programa de Género decimos que este crimen es efectivamente un feminicidio porque la muerte de Gisela está atravesada por la misoginia, es decir por el odio o aversión a las mujeres, pero también en un contexto de responsabilidad estatal al favorecer la impunidad de los mismos.

Por ello es que pensamos que es imperativo el acceso a la justicia en el presente caso, porque cada vez que un feminicidio queda impune estamos dando un mensaje general de tolerancia hacia la violencia contra las mujeres, contra las niñas, contra las transexuales. Por todo lo expuesto quedamos a disposición de los organismos intervinientes en el presente caso y esperamos:

1. Que la familia de Gisela, en respeto a su memoria, tenga acceso a la Justicia, lo cual implica el derecho a la verdad y a la asistencia integral.

2. Que se arbitren la medidas necesarias en los distintos niveles estatales (nacional, provincial y municipal) para garantizar la efectiva aplicación de la Ley N° 26.485, de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujeres y del plan nacional de acción 2014 – 2016, en todo el territorio Nacional. Garantizando especialmente el derecho a una vida libre de violencias y la seguridad en los espacios públicos.

3. Que a nivel individual y social libremos la batalla cultural necesaria para erradicar el sistema opresivo de género, que hablita conductas como la violación, como la tortura en el ámbito doméstico, como el femicidio.

Porque cuando se viola, se asesina a una mujer, se está cumpliendo un mandato y se está enviando un mensaje a otro llamado “sociedad”; que desafía constantemente la reafirmación de lo “masculino”, que fabrica machos y reproduce el control, la normalización de lo femenino, especialmente de aquellos cuerpos que no son propiedad de un hombre (las que no están en una relación sexual excluyente), y que por lo tanto son percibidos como propiedad, como blanco de violencias del resto de los hombres, y de la comunidad en general.

Tenemos que reinventar nuestro mundo simbólico – cultural, donde la historia de hacerse mujer, de hacerse hombre se escribe con sangre, con tumbas y celdas. Y una vez más decimos ni una menos, y justicia para Gisela, y para las demás víctimas del capitalismo salvaje y patriarcal.

 

Por Programa de Género, Universidad del Litorial

Fuente de Información: Agencia Paco Urondo

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